lunes, 31 de enero de 2011

Thin Lizzy + Supersuckers (Barcelona, Apolo, 30/1/2011) Crónica


Cuando me acreditaron para este concierto no me lo podía creer. Mi trabajo en una web de música me ha servido para entrar por la cara, por primera vez y sin que sirva de precedente, a un concierto. Gracias a RM concert por el pase. La noche empezó con la mezcla de gente de todo tipo en la zona de la sala Apolo, voyeurs en el Bagdag, fans de Nino Bravo, asistentes al musical Hair, fans de Muchachito Bombo Inferno (que tocaba en la 2) y los viejos rockeros conformábamos una especie de puerta del cielo del rock al que nos llevaron los Lizzy posteriormente.

Supersuckers salieron a comerse el escenario sin piedad alguna. Eddie Spaguetti tiene la chulería de Gene Simmons y lo macarra de gente como Nugent o Axl. El repertorio fue demoledor, tocaron todos sus éxitos y no dudaron en estar todo el tiempo dando muchísima caña. Al respetable, entre los que se encontraban varios fans de la banda que se fueron antes de que salieran los Lizzy, le encantaron. Eddie se puso al lado del puesto de camisetas y firmó todo lo que la gente compraba, se hizo fotos con todo el mundo y demostró ser un gran músico tanto arriba como abajo del escenario.

Cuando vas a ver a Thin Lizzy sabes que vas a asistir a una clase magistral del mejor hard rock europeo. Ver a Scott Gorham y a Brian Downey ya vale el boleto, que dicen en México, pero si además observas cómo Marco Mendoza (que ha perdido muchísimo peso) toca el bajo como Lynott y a Ricky Warwick clavando los temas de Phil sólo te queda darte cuenta de que Darren Wharton es el teclista perfecto para la banda.

Una banda que toca en la misma noche Emerald, Massacre, Whiskey in the Jar, Cowboy song, Are you ready o Black Rose ya se merece todo lo que nos pida. Si además aliñan lo anterior con temas menos conocidos del grupo e incluso con Dancing in the moonligh y Still in love with you (con Wharton cantando al alimón con Warwick) la gente sale más que encantada de haber visto un conciertazo único.

El problema viene ahora. La gira va muy bien, pronto saltará a los States y después están pensando en grabar un nuevo disco. Lynott ya no está y la música que ejecuten se verá, lógicamente, metida con calzador entre los clásicos del grupo a lo largo de las giras que hagan en el futuro. ¿Deberían jugársela o bien respetar el legado y quedarse como están? Esperamos vuestros comentarios al respecto.


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