viernes, 25 de noviembre de 2011

God bless Ozzy Osbourne (crítica)


En la historia del rock hay personajes de todo tipo. Algunos nos gustan más, otros menos pero siempre hay el típico cantante que se ha convertido en mito por algún motivo. Ozzy Osbourne lleva 40 años ininterrumpidos con la rutina disco-gira-disco y eso hay que respetarlo. Si además se somete a este documental, un ejercicio de valentía sin igual, nos parece ya no sólo una leyenda del rock sino un tío honesto y sencillo como pocos en la industria.



El documental comienza recordando los inicios del cantante en Birmingham y sus penurias económicas. Emotivos recuerdos de sus padres y de su primer matrimonio hacen el resto. Su incorporación a Black Sabbath, el éxito internacional y la caída en el mundo de la droga y el alcohol conforman esta especie de introducción. 

Tras masacrar el propio Ozzy el disco "Never say die" comenta que cuando le dijeron que estaba despedido de Black Sabbath no sabía qué hacer. Encontrar a Randy Rhoads fue el siguiente paso y también el centro del documental. Las vivencias con Randy y su enorme talento fueron momentos inolvidables para Ozzy y su equipo. Gran momento el de Rudy Sarzo recordando la muerte de Randy y también la emoción contenida de Ozzy al recordar al mítico guitarrista. De ahí se pasa a un ejercicio de valentía, como ya hemos dicho, antes nunca visto. Pocos artistas se ponen ante una cámara de video para comentar que son una escoria humana y que el alcohol y la droga les hundió para siempre. Unas imágenes de 1989 en Helsinki nos muestran a un Ozzy ninguneado por los miembros de la banda. Como el propio Ozz comenta "Era normal que estuviera borracho, meándome encima o durmiendo". 

Sharon Osbourne también comenta el día en el que Ozzy le dijo "Me están diciendo que te mate", "¿Quién?", "Las voces". Tras este diálogo el cantante intentó estrangular a su todavía mujer y ahí empezó un peregrinaje por varios centros de rehabilitación con nulos resultados. Jack y Kelly también aparecen quejándose de su padre amargamente. Jack comenta que "Si The Osbournes fue ridículo el material que no se emitió era aún peor. Era ver a mi padre sin saber lo que hacía y tocando fondo". Todo ha cambiado y como dice Kelly "Me he llevado 19 años rezando para tener el padre que tengo ahora". 

Tres años sin beber y sin drogarse le han dado a Ozzy una nueva vida y una nueva ilusión por seguir en el rock. Enorme documental en el que se conoce mucho mejor a la persona que al príncipe de la oscuridad. Obra maestra.

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