viernes, 4 de septiembre de 2015

Dead Lord - Heads held high (crítica)


Dead Lord son, para la mayoría de los que conocen su música, una reencarnación de Thin Lizzy y de otras bandas como UFO y similares. Su nuevo disco tiene todos los visos de convertirse, por derecho propio, en un clásico del hard rock. Os comentamos nuestra opinión al respecto.


"Ruins" abre el fuego sonando a la banda de Mogg, grande el estribillo y enorme el trabajo musical de la banda en este temazo de apertura con dobles guitarras al final del mismo. "Farewell" recuerda bastante al gran Phil Lynott, la estructura del tema recuerda bastante a uno de los clásicos de la banda irlandesa. Esto no significa que estemos ante un plagio sino ante un sincero homenaje que consigue que este medio tiempo te entre a la primera directo al corazón.


"Mindless" comienza un poco a lo AC/DC para convertirse en un corte poderoso con riff clásico de hard rock de los setenta, a medida que va avanzando la canción nos encontramos con muchos guiños a otras bandas por todos conocidas. Sería un buen single. "No regrets" es uno de los temas que más nos agrada. Las dobles guitarras con una melodía irlandesa nos recuerdan a la antedicha banda de este país. El desarrollo de la canción brilla a gran altura y nos recuerda mucho a la época dorada del hard rock europeo. Sentimiento, melodía, emotividad y varios elementos más hacen de este corte uno de los mejores del disco.

"Cold hearted madness" inicio de medio tiempo, ritmo in crescendo para meternos por las venas un riff tremendo acompañado de un gran trabajo del cantante. "Strained fools" es un corte potente desde el inicio, riff parecido a los anteriores pero con su propia personalidad. Nos enamora la melodía vocal y el estribillo. De nuevo el trabajo de los guitarras es digno de mención en un corte roquero y maravilloso. Bridge para enmarcar gracias a las dobles guitarras.

"The bold move" es una balada clásica del hard rock. Comienzo lento y cargado de preciosismo instrumental, parte central cañera y gran final. Puede parecer de manual pero es otro corte potente que derrocha la energía que lleva la banda en su interior. "With heads held high" la intro instrumental nos hace meternos de lleno en una canción con riff a lo Kiss que no tarda en convertirse en otro verdadero tiro. Como no podía ser menos, el tema que le da título al disco tiene todos los elementos que hacen grande a la banda. 
"Don´t give a damn", el título lo dice bien claro y el grupo vuelve a marcarse uno de los mejores cortes de este trabajo discográfico. Riff entrecortado, el cantante enorme, las guitarras bien afiladas y el recuerdo de bandas como Wishbone Ash convierten a esta canción en el broche de oro perfecto para un disco así.

No es que sean la reencarnación, es que son una panda de músicos que bebe de las fuentes del mejor hard rock para darle forma a un disco increíble que te hará recordar mejores tiempos del género. Compra obligada.

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