viernes, 30 de marzo de 2007

El negocio del rock

Últimamente se ha escrito bastante sobre Viña Rock y Villa Rock. La promotora Matarile ha optado este año, tras padecer tanto ellos como los asistentes un pedregal infame, por mudarse a la preciosa localidad de Benicassim. Muchos han querido ver un intento por acercarse a los circuitos comerciales de conciertos, que si allí se celebra el FIB, que si la playa y el rock no se llevan bien...etc. Estoy con Matarile al mudarse Benicassim, no tengo nada contra Villarobledo, pero creo que tratar a la gente como a personas sería más beneficioso que hacernos duchar a 35 grados en plena Mancha, eso si no llovía ya que entonces el gripazo no te lo quitaba ni quién te digo. Sin embargo, también me parece loable la actitud del ayuntamiento albaceteño al apostar, al inicio de las conversaciones con los grupos, por el rock y haber montado un minifestival donde podrán tocar grupos que empiezan y algunos consagrados pero un tanto alejados de la palabra rock (salvo honrosas excepciones). Mu bien Bechi, ¿pero esto qué tiene que ver con el título del artículo?, pues eso mismo, que a raíz de los dimes y diretes algunas webs que promocionan uno de los festivales no habla del otro y viceversa (aunque las hay que hablan de los dos). Es decir, que por mucho que nos hablen de la pureza del rock y de metal 100% pues nasti. Sin ir más lejos, cierta web ponía antes a Medina Azahara casi todas las semanas (algo que me parece muy bien ya que son un gran grupo), tras el cambio de discográfica ni aparecen. En fin, que tanto criticar a los 40 principales para que hagan lo mismo y encima nos creamos que somos anti-sistema y demás. Qué pena.

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