Dave Mustaine anunciaba hace algunos meses que Megadeth iban a publicar su último disco. El pelirrojo guitarrista lo tiene claro, pero antes de colgar la guitarra para siempre quería ponerle el mejor punto final posible a su larga carrera musical. Con «Tipping Point» no vas a tener ninguna duda de la que te espera durante todo el álbum. Una producción de excelente calidad, un riff de metal clásico y una evolución marca de la casa convierten este corte de apertura en uno magnífico para abrir los próximos conciertos del combo. La parte central es una de las más potentes que jamás grabara la banda.
«I Don't Care» comienza duro y a la encía, no te deja
respirar y te va absorbiendo hacia el vórtex de un tema que te lleva a una
espiral sonora con influencias de otros géneros musicales. Curioso experimento
del que la banda sale bastante bien parada. «Hey, God?!» es un corte con cierto toque vacilón, descarado y muy
interesante. Nos gustan muchísimo las pinceladas de «The wait» de Killing Joke
en el riff. El irónico Mustaine sale a relucir en una canción cuya letra es
digna de leerse con muchísima atención.
«Let There Be Shred» aquí no hay tregua alguna, un riff que
parece sacado del primer disco de Metallica te lleva directamente contra la imparable
velocidad de un corte de thrash metal clásico. Es como una vuelta al origen de
Megadeth y convence a la primera escucha. «Puppet Parade» se caracteriza por
darle más importancia a la melodía que a la potencia, lo que convierte a la
canción en un pequeño descanso entre tanta velocidad. Aun así, su letra merece
toda tu atención y su mala leche también.
«Another Bad Day» arranca con una melodía inquietante que no
tarda mucho en darle paso a un medio tiempo de metal clásico con todos sus
ingredientes: una agradable melodía vocal, la forma de entender el metal de
Mustaine y un estribillo pegadizo. El resultado es muy interesante y se aleja
de lo que te puedes esperar de una canción de Megadeth. «Made to Kill» demuestra que Verbeuren es un gran
batería, pero también que Mustaine es uno de los grandes maestros del speed
metal. En este corte tiene elementos que recuerdan a los inicios de la banda,
pero también a otras bandas como Nuclear Assault. La canción tiene muchísima
pegada y es de las más rápidas del disco.
«Obey the Call» del medio tiempo con base en el metal
clásico salta a una parte central que se convierte en un huracán sonoro imposible
de detener. La labor de los guitarristas brilla con luz propia y, estamos
convencidos de ello, esta canción no va a faltar en los próximos conciertos de
la banda. «I Am War» tiene un riff inicial que destila elegancia, rabia y
melodía a partes iguales. El resto de instrumentos se incorpora a la canción
para convertirla en un corte típico de Megadeth, pero quizá con más elementos
de los 80 que nunca. La melodía no puede ser más pegadiza, pero siempre con esa
ironía tan típica de Mustaine. Las dobles guitarras te enamorarán.
«The Last Note» es el último mensaje que Dave te envía como
seguidor del grupo. Una intro recitada desemboca en un riff poderoso, en un
tema imperial y en una canción que resume a la perfección todo lo que supone el
sonido de Megadeth. ¿Es la canción perfecta? Sin duda alguna. El solo con una
guitarra acústica te rompe los esquemas
«Ride the lighting» se incluye como extra en una edición
especial del disco. Mustaine ha afirmado que él la compuso con Hetfield y su
versión es casi idéntica a la original, aunque con más pegada y rabia. Sin
duda, es el mejor punto final a su carrera con un interesante regreso al
inicio.
El disco es, por lo tanto, como una enciclopedia de todo lo
que ha hecho Megadeth en sus más de cuatro décadas de existencia. Te podrá
gustar más o menos, pero es un álbum ideal para seguir marcando la diferencia y
para reconciliarse con sus seguidores. Larga vida a Megadeth.
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